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5 de junio de 2022

Derrumbe

 Después de cierto periodo de indecisión, he lanzado una escalera de mi tez al pecho. Trato de hacer entrar en razón las entretelas de mi pulsar, ya que aquí arriba se contempla todo más nítido. Dicen que no suben y que de más esfuerzos no quieren oir ni rumores. En un exiguo despliegue mantienen mi existencia sin desovillarse.

Me planteo bajar dejando inerme cualquier otro juicio y eso hago. Empieza la contienda, la exposición al viento de un millar de argumentos aparentemente inteligibles, claros y evidentes. Explícale que deje de querer, y no por un instante, que evapore cualquier vetusta pasión, que haga desvanecer cualquier precedente alusión. Explícale que se cobija en una realidad inexistente que ya no pertenece al presente y que mañana tampoco habrá ni aromas ni palabras ni ternura. Explícaselo y pierde el tiempo.

La fachada de una batalla en ciernes es endeble, como una cascada de rocas disgregadas que comienza a derrumbarse con el curso del río. Un derrumbe trágico que solo en los sueños lo detiene la esperanza, aunque ya solo quede hacerse a un lado y a su debido tiempo rearmarse.



25 de agosto de 2015

Yo

Admito que me pude tentar por los tópicos y dejarme llevar; en ocasiones hablé demasiado y sin pensar. Seguido me pido perdón por fallarme, por buscar el sustento en otro individuo siendo yo en mi plenitud el único medio para soñar. Intento confiarme y avanzar, mas son los surcos del camino tan andado los que hacen de obstáculo. Entiendo por difícil ser distinto en un mundo en el que cada uno quiere resaltar y no hay espacio para tanta diversidad. Resumiendo, te quiero a ti tan presente en el comienzo de cada trazar, pero cuando todo falle espero ser egocéntrica y pecar.


10 de noviembre de 2014

Lo sensible

Ha llegado el día, ese día en el que te miras y comprendes todo. Comprendes porque tantas noches sin dormir, comprendes porque tantas lágrimas en momentos incomprensibles. Y todo mirando el horizonte que ahora ocupan sus ojos, ese instante se hace tan eterno y fugaz que jamás podrías explicarlo. Tienes la sensación de que se han taponado tus oídos y no puedes escuchar nada más, ciertamente lo oyes pero resulta todo tan lejano. Te sientes vivo pero también muerto, aunque quizás lo hayas estado todo este tiempo y ahora sea momento de revivir y empezar de verdad con lo que da sentido a la vida. Tal tortura digna de vivir.


11 de septiembre de 2014

Ingenua marinera

Cuando la estupidez agitó su barca y la locura salpicó en su cara iba dejándose llevar a la deriva sin esperar nada y sin pensar cuando volvería. Naufragio en aquellos ojos pudo ser la causa de tal inmenso oleaje, de tantas tormentas sin paraguas y tantas noches heladas en las que el calor te da la espalda. Entre la vegetación y numerosa fauna sigue viviendo atrapada en una isla para ella desierta aunque para él poblada. Aún espera que llegue con su nave a orillas de su triste playa, que la rescate y la lleve lejos donde el sol siempre salga, entre el mar y el cielo persiguiendo tan profunda marca. Y después de todo, ingenua marinera, sigue siendo ese capitán tu sueño.


12 de mayo de 2014

De cuatro en doce

Acabada en una esquina deseando con miedo volverlo a intentar. Sé que no hay día que no encuentre tu nombre entre las páginas de mis libros. Intento lo desde hace tiempo pero no vivo y solo siento, dulce y punzante ausencia. Extraño cada parte de tu cuerpo, no te veo, extraño cada sonido de tu boca, no te oigo, no lo haré. Recuerdo lo que quiero sin querer, y no olvido. Guardo la certeza en que jamás te deseé pero te quiero y necesito como el aire que se adentra por mi cuerpo. Ahora y siempre las noches pasan lentas sin tus abrazos, ya hace frío y no te tengo pero quiero. Raudo y veloz sería el olvido de no ser por los recuerdos de los que no vivo donde veo cada día tu mirada pero no la siento. Cuando pase el tiempo y no vuelvas, pero no lo creo, pronto volverás siempre tan presente entre mis letras. Ignoro y a la vez desconozco el paradero de todas esas lágrimas que llevan tu reflejo áureo rojo. Añoro pero no deploro, quizás sí, no entiendo pero te quiero, quizás si.



9 de mayo de 2014

El juego de la oca

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis… De puente a puente y me lleva la corriente
Estaba jugando en la orilla del río como de costumbre. Mientras, el pobre hombre miraba como la pequeña apilaba las piedras haciendo una presa. Esta era casi tan inestable como la salud del anciano, siempre tan vacilante al viento.
Al hombre le encantaba pasar su tiempo con ella, por eso el primer sábado de cada mes se pasaba horas en la orilla del río viendo a la pequeña jugar. Sonreía pero a la vez se notaba un vacío en su mirada como si algo faltase, como si se hubiera ido.

Uno, dos… De oca a oca y tiro porque me toca
Aquella tarde el sol se había quedado escondido detrás de una espesa capa de nubes de un tono un tanto sombrío. Decían que se acercaba una tormenta pero no importaba, aunque nevase o hiciera mucho frío y el rio se congelase, no había día en el que el anciano faltara a su cita con la pequeña.
El río cursaba con calma cuando de pronto la pequeña se levantó corriendo y cogió a su abuelo de la mano.
-¡Mira abuelo, mira!– le gritaba la pequeña entusiasmada.- ¡Tienes que ver esto!
-¿Qué hay hija? – pregunto el anciano con la voz cascada.
De entre los arbustos salió una oca de plumas blancas y siguiéndola de cerca iban corriendo unos patitos poco más grandes que las manos del hombre. Los cuatro se lanzaron al río y con la mirada fija de la pequeña se perdieron en la lejanía.

Uno, dos tres, cuatro… Pozo, dos turnos sin tirar
Cerca del río había un viejo pozo, pero no era un pozo cualquiera, era un pozo mágico de los deseos. Aunque este era un poco distinto, no había que tirar monedas como en los demás, había que tirar pan. Cada vez que la pequeña y el anciano iban al río llevaban una barra de pan duro de lo que sobraba el día anterior y se acercaban al pozo. Entre los dos tiraban hasta la última miga y así alimentaban al pequeño gnomo que vivía allí abajo. Como el pobre gnomo era un poco torpe, un día iba caminando por el bosque y sin darse cuenta se tropezó y cayó dentro, y ahora no podía salir. Cuando se cayó el gnomo llevaba un sombrero de tres picos mágico con el que podía cumplir cualquier deseo menos los suyos propios. La pequeña siempre pedía una escalera para que pudiese salir y tiraba el trozo de pan con fuerza pero el gnomo se comía rápidamente hasta el último pedazo sin prestar atención a lo que había pedido la niña, por eso seguía encerrado ahí abajo tan solo.

Uno, dos, tres… ¿Una planta?
Ese día el abuelo tenía una sorpresa, había comprado un pequeño arbolillo para ella. Cuando lo vio la pequeña empezó a saltar de alegría, abrazando a su abuelo más fuerte que nunca. Entre los dos se pusieron manos a la obra y enseguida terminaron de plantar el que pronto sería el árbol más alto de todo el bosque y que la niña señalaba desde la ventana de su habitación para que su madre también pudiera verlo.
Llegó el otoño y las hojas del árbol empezaron a caerse. Ella jugaba con una sonrisa que le ocupaba toda la cara, mientras el abuelo miraba con vacío a su pequeña. Veía cómo jugaba entre ese mar de hojas, tan feliz y risueña, tan ajena a todo lo malo, pero él no podía dejar de fijarse en cómo esa pequeña melena rubia que siempre se había apoyado sobre sus hombros ya no asomaba bajo el gordo gorro de lana rosado que le había hecho su abuela. También rosadas sus mejillas empezaban a tener frio así que el abuelo decidió que ya era hora de irse.

Uno, dos tres, cuatro, cinco… Cárcel, 5 turnos sin tirar
Lejos de la orilla del río, de su árbol y del pozo. En la cárcel, o así lo llamaba la pequeña. Ya estaba cansada de tanta bata blanca, ella quería volver a tirarse en la mullida capa de hojas que cubría el bosque y no estar todo el día tumbada en aquella dura cama de sábanas tan ásperas de la que apenas podía levantarse. El abuelo lo sabía con solo mirarla a los ojos, pero impotente bajaba la mirada con tristeza. Echaba de menos a esa niña con la que corría entre los árboles hasta que los dos acababan agotados y tirados en el suelo junto a la orilla jugando a la oca, ella con la ficha azul y él con la amarilla.

Uno… Calavera
Como el primer sábado de cada mes el anciano se levantó temprano para no llegar tarde a buscar a su pequeña. Ya era verano así que no tenía que coger la chaqueta y pudo estrenar su nueva camisa con los cuellos recién almidonados. Ya listo, el anciano salió de casa y se dirigió a recoger a la niña.
Cuando llegó todavía no estaba preparada y decidió esperar un rato, mientras hablaba con ella. De lo que iban a hacer hoy, de todo lo que podrían hacer el próximo sábado, le contaba cómo había crecido el árbol el último mes y todas las manzanas que había recogido, y las que quedaban por recoger.
Se dio cuenta de que ya habían pasado más de dos horas y de que ya era tarde. Tenía que irse pues empezaba a anochecer. Dejó una manzana sobre la piedra fría y con la voz aún más cascada dijo:
- Hasta el próximo sábado pequeña, cuando venga estate preparada.


3 de febrero de 2014

Lápiz y cuaderno nocturnos

Otra vez es el amor tema entre mis dedos, y es la punta de este lapicero quien ágilmente y sin miedo escribe mis palabras en un pronto no tan vacío cuaderno.

Fueron demasiadas horas nuestras
en las que la noche oscura y fría
temblando llevaba la luna a cuestas.
Fueron demasiados besos rozando la niñez
en los que nuestros labios no se buscaban
temiendo no encontrarse otra vez.

Así por no querer perder
por miedo o temor
se perdió la chispa
dispuesta a prender amor.

Culpable de quererte,
culpable de perderte,
inocente corazón.


7 de enero de 2014

Un minuto

Fingimos ser locos sin comprensión.
Nos hicimos pasar por dos enfermos.
Olvidando primaveras, inviernos...
Y del verano, quizás no merezca la pena,
de ello ni hablemos.

Somos libres, sin fronteras de piedra sólida.
Nunca llegamos tú y yo a entendernos.
Somos de la vida
Siempre eternos


Expresos

Bienvenido a la estación de tu vida donde los trenes circulan sin horarios y los pasajeros no llevan billete. Tú no controlas los trenes ni eliges los vagones, cuando menos te lo esperas alguien en tu vida coge un tren y ya no vuelve. Otros esperan sentados a que llegue un tren que les lleve y te das cuenta de que no tardarán en irse. Luego están los que tienen reservada una taquilla y aunque a veces cojan un tren sabes que volverán porque dejaron allí una parte de ellos. A veces pasa un tren que se lleva a los pasajeros más ancianos, y de vez en cuando alguno que no lo es tanto, este tren circula con fuerza y araña las vías, y cuando se va deja a su paso un humo que nubla toda la estación.
Y de repente llega un día en el que te fijas en ese extraña persona con sombrero y gabardina, justo al lado de las taquillas, haces memoria y te das cuenta de que siempre estuvo allí, y no sabes porque pero algo te dice que ese banco lleva su nombre grabado y aunque un día se levante y coja un tren siempre quedará tallado su nombre en tu estación.


23 de diciembre de 2013

Inciertos pensamientos

Son tus ojos un delirio. Son tus labios un prohibido. Invadiendo mi cabeza esos días como otros te maldigo. Estás tan cerca y no te entiendo, te vuelves lejos y tampoco lo comprendo, es incierto lo que habita en tu cabeza, y yo quiero saberlo. Tantas dudas, tantos peros, tantas cosas que me vuelven loca sin remedio. Otra vez es tu imagen en mis ojos y no te veo, es tu piel en la punta de mis dedos, las que no dejan ni un solo segundo libres a mis sueños, encadenados a tu cuerpo.
Empecé a sentir y no puedo.

15 de diciembre de 2013

¿Merece la pena sonreír?

Adornar tus labios con una sonrisa que ni el más feo de los pintalabios podría estropear. Me costó comprender que no hay sonrisa que después de perdida se pueda recuperar, por ello hacer que no la pierdas nunca, que permanezca en ti. Ese rasgo tan alegre es solo sonreír.
Hacer que los demás se fijen y como una enfermedad, contegiarles de gravedad de esa amplia sonrisa que no perderás jamás. Invadir este mundo de sonrisas robadas y alguna prestada, pero hacer que ninguna se pierda y menos por rencor. Dejarla de herencia, tatuártela en el corazón, dibujarla en un cuadro, jamás abandonarla en el corredor...
Y así, epidemia de sonrisas desde aquí hasta donde se yo, dejando a un lado todo aquello que no merece preocupación.


19 de noviembre de 2013

Soneto en descontrol

Tristes ojos son bañados de dolor,
de aguas turbias y estancadas,
de miradas llenas, abarrotadas.
Ahogando lágrimas, denso sudor.

Esa noche encontrasteis el amor,
las sábanas quedaron apartadas,
vuestras pieles iban sobradas
por las venas circulaba el calor.

Aquella noche de luna no llena,
cuando la inocencia se perdió
fueron los suspiros un anexo.

Alumbrando el sol ya tu melena,
te quedaste en la cama y no volvió,
no quedaba amor, fue solo sexo.


30 de octubre de 2013

Era amor

Y otra vez cansada de la vida, de tanto afloja y tira. De llevarme por las calles que no debimos transitar. Allí nombrarme alma en pena, donde nada olvida y nada espera. Ese lugar de promesas plenas es de nuestro futuro un jamás. Nunca más volveré a creer en el amor, tampoco en tus engaños, tan posibles, tan avaros. Y no volver a decir ni de tus labios escuchar: Cariño, el día es nuestro y el mañana, lo será.


24 de octubre de 2013

Ella

De esa es de la que tu no quieres hablar, si fue el sonido de sus pasos el que se llevó tus últimas palabras al marchar. Como cruzando la puerta que tantos sueños prometía se derrumban los cimientos de esa vuestra vida. Siempre pensé que sería esta quien os separaría mas fue un conductor por la necesidad de olvido cegado quien sin más recuerdo que una copa y un vaso pasó por encima de todo aquello. Aquello que el dolor no ha olvidado.


2 de octubre de 2013

Uñas tinte dolor

Ya se acabaron los problemas, ya no hay dudas, no se habla. Tiramos de las palabras hasta que cedieron y poco a poco como cuerda de la infancia estas se deshilachan sin control. Hace tiempo que intentamos quemar las puntas, por amor pensé yo, y no hace mucho vino quien primero las deshilachó, y así todo el esfuerzo que empleamos entre los dos sin más respuesta que tu huida se desvaneció.
Intenté ayudarte con mis ganas y así obtuvieras algo mejor pero volvió con el perdón entre las uñas con las que anteriormente sin disculpa te arañó, ahí donde más duele, allí donde late fuerte el corazón.
Y ahora yo frente a lo ocurrido sin perdón, con esa actitud de indiferencia, que se yo de mentir sobre lo que siento, de alimentar a este sentimiento que cada vez que te noto cerca se lleva mi aliento y se halla fuerte el dolor.
Otra vez perdidos en el mar de lo inevitable, de aquello que no es posible disuadir, de todas esas disputas sin fronteras en las que no supimos intervenir, perdiendo así lo más preciado, lo que juntos podríamos vivir. Pero no le dimos la oportunidad de prender la llama de esta historia tan posible, tan bella quizás.


25 de septiembre de 2013

Rozando la utopía

Sentada en la cuneta del camino, rozando la utopía sueño contigo. Sueño con esos ojos tan comúnmente conocidos, que escondes en ellos oscuros y a la vez tan cristalinos. Besar la cumbre de tu rostro y deslizar por tu mejilla mis caricias. Ambrosía de la vida, que es rozar tus labios sin medida. Es castigo indecente el dejar de verte y no poder hablarte de todo lo que podríamos hacer en cualquier otro lugar, lejos de los ojos que acusan, cerca de los nubes y del mar, al pie de una colina idealizada, tu en mis ojos y yo en tu torso apoyada. Contando historias que son ciertas, que si no lo son pronto en realidad las conviertas junto a mi. Ya quedaron lejos las promesas solo quiero que demuestres que hay en ti, ese sentimiento que te hace seguir aquí. Quizás el egoísmo sea querer una persona solo para ti, pero jamás me sentiré culpable por alguien que hace que me sienta tan feliz.


12 de mayo de 2013

Y pasados los años

Ya no quiero tus besos de buenas noches ni tus caricias de buenos días. Tampoco quiero tus abrazos que no enfrían ni tus miradas que me hechizan. Adiós a esa magia del embrujo del amor que llaman los creyentes. Nunca más me bañaré en tus ojos salados de agua fría ni me perderé en ellos a la deriva. Se acabo el volver a visitar tus labios, no volveré a probarlos ni a dejarlos agrietados. Será la última vez que la conciencia pierda para encontrarla en tu colchón. Despidámonos, ya no habrá discusiones con sonrisas ni miradas con las que la cabeza perdía. Desde hoy no contaré los segundos lejos de tus manos. Pero solo desde mañana dejaré la mentira y la verdad guiará mi vida.

18 de noviembre de 2012

Get up

-No quiero despertar y toparme con la realidad.
 Dijó mientras se escondía de todo aquello que algún día podría hacerla feliz
-El nunca me haría feliz.
Insistía mientras tras asomarse brevemente volvía a su escondite
-¿Me ha visto?
Se preguntó a si misma preocupada
-No, su mirada sigue fija en otra persona.
Abatida se sentó contra la pared, destrozada y sin esperanzas
-Esperanzas no tengo pero la imaginación es mejor que nada, ¿no?
Pero una sombra se acercaba
-¿Quién es? Eres tú...
Se levantó con apenas fuerzas pero bien erguida y se asomó
-¿Qué haces tú aquí?
Preguntó con rabia, mas no pudo aguantar y sonrió
-Yo... Creo que no es un buen momento.
Le dijo borrando cualquier rastro de aquella sonrisa de su cara, pero él no quiso marchar
-¿Y cuando lo será?
Ni ella misma podía responderse a esa pregunta
-¿Que quieres de mí?
Le preguntó con una lágrima cayendo por su mejilla, entonces él intentó quitarsela pero ella se apartó
-No me toques... No con las mismas manos que tocas a las demás.
Los dos quedaron callados y sus labios sellados manteniendo ella firmemente la mirada. Y no se sabe si por dolor o por orgullo pero ninguno de los dos volvió a dirigirse la palabra, lo que si seguían perdiendose en sus silenciosas miradas a distancia como la primera vez.



Celia Pérez y Amaia Beitia


7 de noviembre de 2012

El amor no existe

¿Amor, que es amor? Ni los seres humanos mismos saben a que, concretamente, llaman amor. No es ni sexo ni cariño, ni ambos fenómenos interaccionados sino algo inexplicable, algo que no es demostrable, por lo cual no es aceptado por la ciencia.
Realmente lo que sienten los humanos es deseo y anhelo de poseer plenamente a una persona, algo egoísta y posesivo. Lo único que se quiere es que esa persona viva por y para ti, que te desee a ti y a nadie más. Por un lado, los hombres, lo que ellos sienten se denomina atracción sexual, una manera física de desear demostrada por la biología. Por otro lado, las mujeres, ellas lo que sienten es algo más espiritual, algo que se podría definir como atracción hacía la belleza interior, el cariño sería uno de esos fenómenos, causado por el roce o el tiempo.


29 de octubre de 2012

Decir adiós siempre fue difícil

Y por ello no decirte nada, solo será testigo mi mirada, de todas aquellas veces que cruzamos a tu casa, que por mucho que lo intente no consigo olvidar, que aunque me lo proponga mi objetivo no se cumplirá. Sonrisa oculta entre mentiras, que tus miradas te delatan y las mías te gritan un te quiero, un te quiero inexplicable, puedo vivir sin tí pero ni quiero plantearmelo ni quiero imaginarlo. Porque es tan dificíl todo, porque no poder decirte te quiero sin que los demás aplaudan, por alegría o por insensata. Hay quien lo llama dolor, quien lo llama desamor y para mí siempre tendrá tu olor.


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