27 de enero de 2014
7 de enero de 2014
Soneto a un artista
Muévanse todos ellos en él,
haciendo música inaudible;
es solo a ciertos ojos visible,
van ligeros tus dedos de piel.
Como reflejo de tu alma en papel,
a tus sentimientos accesible,
es puerta de pintura tangible;
surgen sueños en brocha de pincel.
Don en tus manos de extrema belleza,
es tu sangre óleo bermellón,
son tus ojos trazo acuarela.
Dulces imágenes en tu cabeza,
hacen de lienzo en el corazón,
cubriendo de color toda tela.
es solo a ciertos ojos visible,
van ligeros tus dedos de piel.
Como reflejo de tu alma en papel,
a tus sentimientos accesible,
es puerta de pintura tangible;
surgen sueños en brocha de pincel.
Don en tus manos de extrema belleza,
es tu sangre óleo bermellón,
son tus ojos trazo acuarela.
Dulces imágenes en tu cabeza,
hacen de lienzo en el corazón,
cubriendo de color toda tela.
Expresos
Bienvenido a la estación de tu vida donde los trenes circulan sin horarios y los pasajeros no llevan billete. Tú no controlas los trenes ni eliges los vagones, cuando menos te lo esperas alguien en tu vida coge un tren y ya no vuelve. Otros esperan sentados a que llegue un tren que les lleve y te das cuenta de que no tardarán en irse. Luego están los que tienen reservada una taquilla y aunque a veces cojan un tren sabes que volverán porque dejaron allí una parte de ellos. A veces pasa un tren que se lleva a los pasajeros más ancianos, y de vez en cuando alguno que no lo es tanto, este tren circula con fuerza y araña las vías, y cuando se va deja a su paso un humo que nubla toda la estación.
Y de repente llega un día en el que te fijas en ese extraña persona con sombrero y gabardina, justo al lado de las taquillas, haces memoria y te das cuenta de que siempre estuvo allí, y no sabes porque pero algo te dice que ese banco lleva su nombre grabado y aunque un día se levante y coja un tren siempre quedará tallado su nombre en tu estación.
Y de repente llega un día en el que te fijas en ese extraña persona con sombrero y gabardina, justo al lado de las taquillas, haces memoria y te das cuenta de que siempre estuvo allí, y no sabes porque pero algo te dice que ese banco lleva su nombre grabado y aunque un día se levante y coja un tren siempre quedará tallado su nombre en tu estación.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Entradas populares
-
Eres tú el que no para de mirarme. Eres tú el que cambia cada minuto. Odio cuando hablas y por ello te callo. Odio cuando te acercas si...
-
Perdió el control, los mandos ya no respondían mientras su vida sobrevolaba alguna parte del mar. Sin brújula, habría perdido el norte per...
-
Admito que me pude tentar por los tópicos y dejarme llevar; en ocasiones hablé demasiado y sin pensar. Seguido me pido perdón por fallarme...
-
Con el intento de dar una bocanada al aire me despierto en mitad de la noche. Busco a tientas un pañuelo y casi desespero en su buscada. Ten...
-
Invadida por un sentimiento insular sobrenado a contracorriente, sin esfuerzo. Avance o retroceso a través del afluente. Rítmico, sonoro y ...



