Sentada en la cuneta del camino, rozando la utopía sueño contigo. Sueño con esos ojos tan comúnmente conocidos, que escondes en ellos oscuros y a la vez tan cristalinos. Besar la cumbre de tu rostro y deslizar por tu mejilla mis caricias. Ambrosía de la vida, que es rozar tus labios sin medida. Es castigo indecente el dejar de verte y no poder hablarte de todo lo que podríamos hacer en cualquier otro lugar, lejos de los ojos que acusan, cerca de los nubes y del mar, al pie de una colina idealizada, tu en mis ojos y yo en tu torso apoyada. Contando historias que son ciertas, que si no lo son pronto en realidad las conviertas junto a mi. Ya quedaron lejos las promesas solo quiero que demuestres que hay en ti, ese sentimiento que te hace seguir aquí. Quizás el egoísmo sea querer una persona solo para ti, pero jamás me sentiré culpable por alguien que hace que me sienta tan feliz.
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