Amargas mañanas de tostadas y café. Entre penas recién molidas suben humeantes los problemas aún sin resolver. Inepta tarde de domingo en mi sofá es mi manta la impotencia que cubre mi rostro y destapa bruscamente mis pies. Recorren mi cuerpo con frialdad las malas épocas que colisionan con los buenos momentos dando lugar a un extraño cóctel mental. No apta para menores es mi mente una bebida de alto grapo que pierde el porcentaje en el malestar. Sin más compañía que el televisor encendido espanto la soledad con voces de fondo, es el silencio el causante de la nostalgia y la agonía que invaden mi hogar. Amargas noches de pensar y recaer.
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