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16 de febrero de 2014

Soneto de banda

Como piedra preciosa colgante
siempre está presente en tu juego,
para nuestros oídos fuego
al soplo de viento sibilante.

Bella sinfonía campo andante,
victima de gritos y de ruego;
expectante de ilusión a ego
en el mundo un conocido viajante.

Viran sueños en la posesión,
se disipan al escucharte llegar,
y se esfuman como humo al larguero.

Fuera de juego tu elección,
saque de puerta por sobrepasar,
perdido futbolista, futbolero.


7 de enero de 2014

Soneto a un artista

Muévanse todos ellos en él,
haciendo música inaudible;
es solo a ciertos ojos visible,
van ligeros tus dedos de piel.

Como reflejo de tu alma en papel,
a tus sentimientos accesible,
es puerta de pintura tangible;
surgen sueños en brocha de pincel.

Don en tus manos de extrema belleza,
es tu sangre óleo bermellón,
son tus ojos trazo acuarela.

Dulces imágenes en tu cabeza,
hacen de lienzo en el corazón,
cubriendo de color toda tela.

Dibujo por Paula Blázquez

19 de noviembre de 2013

Soneto en descontrol

Tristes ojos son bañados de dolor,
de aguas turbias y estancadas,
de miradas llenas, abarrotadas.
Ahogando lágrimas, denso sudor.

Esa noche encontrasteis el amor,
las sábanas quedaron apartadas,
vuestras pieles iban sobradas
por las venas circulaba el calor.

Aquella noche de luna no llena,
cuando la inocencia se perdió
fueron los suspiros un anexo.

Alumbrando el sol ya tu melena,
te quedaste en la cama y no volvió,
no quedaba amor, fue solo sexo.


2 de junio de 2013

Soneto a la represión interior

Y sin darnos cuenta olvidamos
esas miradas que en verdad mataban,
que sin ningún disimulo acechaban
todo lo que un día odiamos.

No eramos libres ni eramos los amos,
solo piezas con las que jugaban
y a menudo también apostaban.
Esclavos somos de lo que hagamos.

Súbditos somos de nosotros mismos.
Quien sino ataba las cadenas
de esta nuestra cárcel, es la vida.

Y sin ningún pecado no dormimos,
que nos encierran entre condenas,
condenas que nos guían sin salida.


23 de abril de 2013

Soneto a la sonrisa

Con montañas blancas en su interior
en abismo es curva arriesgada;
desde una colina a otra marcada,
el rojo la recubre cual dior.

Causando efecto abatidor
en deseosos que hacen escalada,
y una vez la cima ya conquistada
deja delirante a su admirador.

Es ingrediente de un hechizo,
conocida ladrona de hermanas.
Se la robaron a la Mona Lisa,
mas no fue un ladrón quien lo hizo.
Invasora de rostros y mañanas;
grande y también sincera, la sonrisa.

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