Con las manecillas del reloj rozando la medianoche doy los últimos retoques al que será uno de mis artículos más fulminantes. ¿Quién tiene hoy ganas de dormir? Llevo un tiempo concienciado con el genocidio que está sufriendo el pueblo palestino y después de naufragar en la materia he decidido detonar el iceberg desde el fondo. Meses de investigaciones, reuniones de pasillo y citas con personas sin rostro han dado como resultado el cartucho perfecto.
A veces me imagino cómo será el panel de mandos del mundo. Una sala amplia con paredes grises y algunos detalles metálicos en color plata. En el centro una mesa con muchas sillas y sobre ella botellas medio llenas de elixires que no nos podemos ni costear. Seis o puede que siete individuos trasteando con este videojuego de simulación social. Mientras uno fuma el otro se queja del humo, discuten brevemente y pronto comienzan de nuevo a jactarse de ser quienes hacen girar el globo. Sin trucos ni atajos, solo el descaro de pudientes capitalistas que buscan una vida amena.
Siempre he llevado mis indagaciones con total discreción, no caen bien los que hacen demasiadas preguntas. En estos momentos me encuentro rozando la paranoia, la información ha alcanzado tal calibre que me hace sentir en peligro. Un ovillo de influencias perfectamente enrollado y listo para tejer el telón, que dará fin a esta sobreexplotada representación. Inhalo hondo y suspiro con la mirada puesta sobre la pantalla. La luz de la calle tamizada por la persiana se proyecta en la pared en forma de puntos. ¿Cómo suena un disparo homicida? Noto estrecharse mi garganta al pensar en tantísimas personas a las que han ensordecido y silenciado.
Fijo la vista en el reloj que ya supera las doce. 2 de noviembre, hace exactamente 108 años que se firmó el destino de Palestina. Daba comienzo un turbulento flujo de acontecimientos fuera de lo humano por un territorio estratégico, pero que de una vez por todas estoy dispuesto a finiquitar. Entonces un escalofrío repentino hace que me estremezca, el segundero del reloj no coincide con el sonido del tic tac. 2 de noviembre, día internacional para poner fin a la impunidad de los crímenes contra periodistas.



