Ha llegado el día, ese día en el que te miras y comprendes todo. Comprendes porque tantas noches sin dormir, comprendes porque tantas lágrimas en momentos incomprensibles. Y todo mirando el horizonte que ahora ocupan sus ojos, ese instante se hace tan eterno y fugaz que jamás podrías explicarlo. Tienes la sensación de que se han taponado tus oídos y no puedes escuchar nada más, ciertamente lo oyes pero resulta todo tan lejano. Te sientes vivo pero también muerto, aunque quizás lo hayas estado todo este tiempo y ahora sea momento de revivir y empezar de verdad con lo que da sentido a la vida. Tal tortura digna de vivir.
10 de noviembre de 2014
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Entradas populares
-
Admito que me pude tentar por los tópicos y dejarme llevar; en ocasiones hablé demasiado y sin pensar. Seguido me pido perdón por fallarme...
-
Y por ello no decirte nada, solo será testigo mi mirada, de todas aquellas veces que cruzamos a tu casa, que por mucho que lo intente n...
-
Llueve mansamente y sin parar, llueve sin ganas pero con una infinita paciencia, como toda la vida. Tras la ventanilla se ve difusa la casa...
-
Una cruda defección del sueño y mi sed inopinada de texto, son en parte, de quien, o que, se afirma la culpa. En vaga hora, deshojo pala...
-
En buena parte, me frustra saber que ya está todo escrito, por otro lado, también es verdad, que me hace sentir más humanidad y menos sole...
