Y entonces despierto y veo tu amplia sonrisa, tus ojos y tu pelo oscuro frente a mí, estoy mirándote sin otra preocupación más que la de no poder verte al pestañear. Pasan los segundos despacio, se oyen sonidos de fondo, muy tenues; puedo oír tu respiración, como inspiras y luego expulsas el aire despacio evitando hacer ruido. No puedo dejar de imaginarme y recordar momentos a tu lado, instantes juntos dignos de no ser olvidados. Puedo ver como los rayos del sol se cuelan por la ventana, ya es de día. Ya no puedo hacer nada más que esperar a que vuelva a ser de noche para que así pueda volver a amanecer junto a ti.
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