Decidí pagar por mi locura, pero no como aquel al que se le impone una condena sino como una inversión, un capricho dentro de la búsqueda expositiva de uno mismo. En ocasiones la mirada perdida fija su objetivo en razones que puedan explicarse en la sociedad, pero si hasta el negro que es la ausencia de color tiene tonalidades.
10 de abril de 2020
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Entradas populares
-
Este que debo enviarte es el mensaje más triste de toda mi vida, o solo puede que esta vieja chocha se haya levantado algo sentimental. En...
-
Con el intento de dar una bocanada al aire me despierto. Cojo el pañuelo apenas sin tino y me apresuro para evitar el lagrimeo nasal. La l...
-
Hace más de cien años, en 1917 para ser exactos, un señor británico redactó una declaración de mierda. En este escrito prometía unos terreno...
No hay comentarios:
Publicar un comentario